
Cuenta la tradición que el primer botillo del año se comía en la cena de Nochebuena, y que los siguientes se reservaban para los domingos y las fiestas patronales de cada pueblo. El último del año solía disfrutarse durante el «Entroido» o Carnaval. Siempre ha sido un plato de celebración, presente en bodas, fiestas religiosas y momentos especiales.
El botillo es, sin duda, el alimento más emblemático de la cocina berciana. Su sabor intenso, su carácter tradicional y su forma de elaboración artesanal lo convierten en un verdadero símbolo de la identidad gastronómica de El Bierzo. Preparado con mimo y siguiendo recetas transmitidas de generación en generación, sigue siendo hoy un protagonista indiscutible en las mesas de la comarca.
Elaboramos el botillo con la máxima fidelidad a las tradiciones locales. Estamos certificados por la Indicación Geográfica Protegida (I.G.P.) Botillo del Bierzo, lo que garantiza que nuestros productos cumplen con todos los requisitos de calidad, trazabilidad y elaboración artesanal definidos por el reglamento oficial.
Cada uno de nuestros botillos certificados lleva una etiqueta numerada oficial, que da fe de su autenticidad y permite su trazabilidad completa desde el origen hasta el consumidor. Este sello no solo garantiza el origen berciano del producto, sino también el compromiso con la calidad, la tradición y la excelencia en su elaboración.


